¡Milagro en New Jersey! Brasil descubre que correr detrás de la pelota también es necesario en el Mundial

¡Milagro en New Jersey! Brasil descubre que correr detrás de la pelota también es necesario en el Mundial

En una exhibición de absoluta caridad futbolística, la pentacampeona del mundo, Brasil, decidió que ganar en su debut del Grupo C era demasiado pretencioso. Por ello, optaron por regalarle los primeros 30 minutos a un combinado de Marruecos que no solo aceptó los obsequios, sino que bailó salsa en la cara de una defensa brasileña completamente desorientada.

El encuentro, disputado en el pomposo Estadio de Nueva York/Nueva Jersey, terminó con un glorioso 1-1 que deja a Carlo Ancelotti con más canas de las planificadas y a los hinchas del Scratch buscando explicaciones místicas.

Una vaselina para enfriar el ego



Marruecos demostró que las semifinales de Qatar no fueron un invento de la prensa. Al minuto 20, Brahim Díaz frotó la lámpara y metió un pase milimétrico que dejó a la defensa de Brasil estática, permitiendo que Ismael Saibari definiera con una vaselina exquisita sobre Alisson Becker. 1-0 y pánico generalizado en la banca brasileña.

La ventaja africana obligó a la Verdeamarela a hacer algo revolucionario: intentar jugar al fútbol.

El salvavidas de siempre: Vinícius Júnior



Cuando el desorden táctico de Brasil amenazaba con convertirse en una tragedia nacional, apareció la única individualidad que funciona sin necesidad de un sistema estructurado:

* Minuto 31: Vinícius Júnior recibió por la banda izquierda, recortó hacia el centro de su área favorita y sacó un zapatazo violento al palo largo que fulminó a Yassine Bounou. Un golazo que sirvió para maquillar un primer tiempo espantoso del equipo.

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El pozo del segundo tiempo y las manos de Alisson



El segundo tiempo fue un monumento al cansancio y al aburrimiento estratégico. Ancelotti movió el banco metiendo a Fabinho y Danilo para amarrar un empate que ya empezaba a oler a victoria dadas las circunstancias.

Si no fuera por una doble atajada milagrosa de Alisson Becker en el minuto 98, Brasil estaría ahora mismo inaugurando una crisis interna de proporciones bíblicas en la primera semana del torneo. Al final, un punto para cada uno y la promesa de que el "Juego Bonito" se quedó guardado en las maletas del hotel.